Oficio de Alta Costura (2002)
La forma envejece el hábito
lo piensa el transeúnte
pero no dice de aquel su evidente torpeza.
Hay que decirlo de una vez
vea Usted la procesión y sabrá a donde van los feligreses
francamente uno está desconcertado
vea Usted en los ojos algún gesto en la vidriera.
No podemos tensar adustos gestos
se sabe originalmente el pecado es nuestro
llevamos lo necesario al bolsillo
para nuestro hábito
confunde la marea
al monje rara vez se le ve pasear sumas del rosario
su oficio está más bien en los pliegues de la palabra desnudo
necesario es mencionar nuevamente
eso de hábito y fondo
porque entre nosotros digámoslo de una vez
poco se entiende de alta costura.
La nave en su viaje
a los kaweshkar
Entramos con giros en el pórtico de la noche
cubrimos nuestros pasos con pieles
para dejar en nosotros las huellas del camino
bailaron sobre la nave siluetas
de un mar violento
la noche despliega matices para construir su memoria
en todos los recuerdos estábamos danzando nuevamente
bajo la sombra del acantilado
Un pequeño fuego alumbra el título La nave en su viaje
y son ellos o soy yo escribiendo los que sentimos fríos en la intemperie
de la piel esperando amanecer el mundo
Quebrada la lluvia en el paisaje de ojos rasgados
pequeños fuegos encienden estrellas sobre la nave
hablar de quienes perdieron su voz es nosotros mismos
diciendo el nombre de las cosas de otro modo
con el roce de aires fríos en el fuego de los labios
la torpeza de mano
mi cuerpo modelando el suyo
el viento mueve embravecido la nave
las olas sostienen el brillo de ojos en la escena
no siempre hacemos lo que queremos
no siempre podemos hacer lo que queremos
La ola insiste en el severo acantilado
ellos pierden la voz sobre la nave
los canoeros navegan en silencio
solitarios en su fuego
Sobre la nave
la torpeza de mi voz
y la suya perdiéndose para siempre
bajo el severo acantilado de la noche


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