Cuaderno
de
Bitácora
Conjunto o agregado de algunos pliegos de papel, doblados y cosidos en forma de libro.(DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA )
¡¡¡¡Valparaíso yo te fundo
y te declaro liberada para que la creación
te construya de la nada!!!!
Valparaíso 17 de Julio de 1999
Dedico este Acto Fundacional al
movimiento estudiantil chileno
2011
Ágora
Citamos metódicamente versos de un poeta cualquiera
era comidilla azuzar palabras
sugerir parlamentos antiguas metrópolis
bárbaras como nuestras arcas
la quinta columna sugiere el ágora
las tardes son cavernas que ilustran el fondo de la hoja
que escribo
fuimos respetados en aquel entonces
rigurosos estudiamos partes
que nunca sumaron todo nuestro filósofo rigor
en verdad no éramos más
que cualquier esclavo.
"Oficio de Alta Costura “2001
Sueño primero
Ella cruza sosteniendo un paraluz de color
descalza camina por el plano general de la memoria
la hierba toma altura
le atrapa
señala horizontes
sumerge sus brazos en la tela
en ellos juegan sus cabellos enamorados
avanza detenida en la imagen mezcla escritos
y sigue rumbo al paisaje
gira en alguna parte
se pierde noche al sur
de lo que mis ojos ven
El mundo nace repetidamente para que se amen
el bosque era para ellos también una acuarela
por él cruzan los tonos del atardecer
los árboles cuelgan frutos
idiomas de otras lenguas
donde hablar es un silencio prolongado
ella muestra sus ojos para decirle todo lo que ama
él anuda a su cuerpo memorias que cruzan el latido de una niña
bajo un paraluz de color.
Volver I
Esta República son apenas cuatro calles
dice al mundo coordenadas
que no quieren transitar
la gente no quiere volver
dejó la costumbre de estos paisajes
los de las cuatro calles a la redonda
el de los ojos con que se mira
en este pequeño país del que
nadie sabe dónde está la frontera
la gente habla gustosa
saludan a los vecinos
festejan las estaciones del año
los nidos del árbol
el brillo del agua en las acequias donde lavan sus caras
por el ruido saben que el mar
no está lejos
confían en los peces
el tiempo es un farol colgado de una estrella
platicar son rutas que sueñan con algo así como repúblicas perdidas
apenas cuatro calles
y ellos no querrán volver
Volver II
Nadie sabe como volver de esas tierras
y no veo premura en las miradas
puedo decir cuestiones de hecho
volaron sus manos
abierto quedó el ángulo del cariño - puedo replicar con la memoria
sumar cantos
olvidar por qué acostumbramos a responder con tantos caprichos
La noche contrae su imperio
retira su corte del paisaje
por eso cantan los pájaros
el gallo retumba con roncos motores
el horno entibia los panes de la mesa
consume eternos leños de su fuego
lo sé
son las razones de esta hoguera
entibiar manos
gestos
amanecer
Volver III
La escena es llegar barcos
excesos en el espejo donde todavía se observa guardando retratos de amores en las calles del barrio donde jugó de niña
la escena es ella también a mi lado
festejando en los bares del puerto la misma
enhebrando hablas de ese hombre
él se disfraza con silencios cruza la mano por su espalda la de ella
su cuerpo lleva rutas de un mar
del que hace amores con sólo profesarlo
mas bien trata de mapas sucediéndose en la mesa del vino
el puerto del que habla el navegante
es este del que sabemos tan poco
cuando preguntamos por nosotros
el viaje por eso es un misterio
rutas anudadas en sus brazos
Hamburgo Singapur Valparaíso New York dibujados en la memoria de la piel
el espacio de la escena se inunda con frases aprendidas de antiguos oficios alquimias de una lengua que en ocasiones conoce tanto como ignora
la bitácora rubrica horizontes
a los que piensa volver algún día
aunque el país ya no exista
y la escena no quiera olvidar
Volver IV
Ha vuelto el peregrino
a ser testigo de sus manos
las telas que trae son para llenar de colores las calles
para anudar su cuerpo a rituales lazos
las puntas les envuelven a ellos mismos
de otro modo decir no cabe en el paisaje palabra alguna
por eso los párpados
las aguas bordadas
los ríos son recuerdos que bajan quebradas a la memoria de su destino
nos encontramos siempre en alguna parte misteriosamente leyendo parábolas
la hierba es una multitud que crece mientras sucede lo que sucede
vemos disfrazarse de brisa
al tapiz verdor del paisaje
por eso el sueño es más ancho que la noche
y deambular es un ebrio mirar de ojos estrellas
viajamos y del paisaje queda también su mano extendida mendrugos de una ciudad lastimosa
que tira monedas para salvar la escena
marchan columnas invisibles a la hora del crepúsculo a su sensible cripta para imaginar que estos cariños son iguales al suyo
hoy poco importa hablar de versos a nadie
gritos afónicos de una venta ocasional
y si él busca en sus manos algo de apego
encontrará señas de una nave
donde quedará náufrago de horizonte
sin dar razones a su pudor recordará quizás un par de palabras dichas en alguna historia que sugiere a estos jóvenes
buscar entre los durmientes de la línea del tren
conexiones entre su abrigo amanecer y una próxima estación
En los portales
Le espera en los portales de las casas
ordena sus cabellos con la mano
el aire mueve las flores de la calle
para dar perfume al camino
saldrá a buscarle
le hará señas
yo le he visto volver sola por la tarde
conozco el pulso de su paso
el reposo en la cocina del invierno
tiene los nombres que le dieron al nacer
son ecos dulces de un sonido vital
un cabalgar por la montaña
los de mis versos consternados
a veces dulces de noche despoblada
hemos llamado tantas veces
golpeado tantas puertas
tanta palabra interrogada
verso para beber la sed del cuerpo
la noche ilumina el decir
hemos poblado su nombre de estrellas
les dije por donde vendría
cuales eran sus ropas
nadie sabe todavía por qué
por qué viene sola
sola otra vez
por qué esta es su casa
y estos sus versos.
CARTAS DE ELLA
Yo le dije no vuelva por tan poco
que no trae aire en sus manos
sabíamos que llegaría a la mesa
que pasó por los burdeles antes de ser esclava
abrió sus pechos
emborrachó el vino las cantinas
acompañó al tahúr en su jugada
perseguida fue en la hacienda
lavó ropas en el río
pintó sus labios con frutos silvestres
tomó el arado
y no descansaron sus brazos para el sueño
vistió lutos en la huelga
prendió candelabros en la cena
estiró su cuerpo de cansada
siguió bordando sueños en el mantel de su casa
Yo le dije no vuelva por tan poco
que no trae aire en sus manos
porque aprendió palabras
escribió entonces cartas que hablaban de ella
LA NIÑA
En esta mujer llora la niña
a veces hablamos sin articular palabras
intentamos con silencios
subimos la voz en nosotros mismos
contamos historias que nunca nadie sabrá
La palabra tiene sombras
acuna el callar de los juegos
por eso llora esta niña en mi pecho
esta mujer llora
no sabe de las sombras
de los juegos en sus pupilas
a veces nos parece extraña la ciudad
Podría decir que es una guerra el abandono
bombas que caen entre palabras mal dichas
sonando en algún barrio las sirenas nos multiplican
suman odio al conflicto de los cuerpos
huimos a veces el mundo nos resulta ajeno
lloran los niños bajo la piel
esta madura mujer
se anuda en mi pecho
para dejarse llorar
A MI ABUELA
Estrechas son las calles
nadie considera las vías de esta parte de la ciudad
por aquí no pasaran los artilugios
el paisaje es suficiente con decir otoño en la retina
por la fachada descifro huellas al aposentado
reservas para andar encontrando
encontrar a quién se busca en silencio
hablo con los muertos como si hablara solo
mi abuela en su vestir campesino reina en la corte popular
en sus cariños construyo imperios
señas dejo en los sitios para decir esta es la frontera
solo hasta aquí podrán llegar de otras ciudades invisibles espectros de mundos que algún día conquistaré
aquellos con quienes tengo mi justa mi gloria mi vergüenza acorralada
vuelan aves sobre aquel otoño del que hablo
sus voces rompen la monotonía
volver a la ciudad entonces es un decir en voz alzada
idiomas para saber reconocer
aquellas palabras frescas que trae el mar
cuando dialogar es mirarse y saber que se está vivo
EN LA PLAZA
En la plaza encuentra paisajes
donde es solo su mirada la que busca
siempre faltan cariños tras la retina
por eso tira monedas a la fuente
o deshoja pétalos interrogados
en los que ella finalmente se disculpa
con frases que le consuelan decir
no es un mal hombre
Annelies Marie
A Norman Garín Rojo
Yo sé que ella le hacía esconder sus ojos
era un juego atrapar el gesto de llevar sus manos a la cara
ella estremece cuando nos recuerda su nombre
a pesar del tiempo Norman sabe que ella es una joven en Ámsterdam o en los campos de Auschwitz
Así lo consignan sus escritos en el desván
Así Norman en su juego de mano recuerda lo que señala
Afuera alguien da pasos sobre la calle a plena luz del día
golpes en la memoria y no sabemos quienes son los que transitan
desde aquí el mundo es un relato a tientas
sin embargo presagia cada gesto con sus sentidos
con la forma de lo que digo en la retina de la oscuridad
el humo no encuentra sus gritos
pierden la voz de tanto maldecir este silencio
bastardo queda el mundo sin memoria
razón que nos mata si no sabemos por qué escribe esta niña
por qué encienden sus brazos con estrellas de un cielo condenado a nuestra vergüenza
poco importa ahora
que ellos alcen la voz
que marchen
que rompan vidrios en tropelías
que escudos en el pecho
que secretas policías
que impongan su rúbrica para tapiar la puerta del olvido
más que bombarderos con sus pesados motores
más que el estallido de las bombas en la calle
más que las ciudades diariamente arrasadas
más que el olor y las náuseas
más que nombres y sobrevividos
las manos de Norman consolando la cuenca de su mirada
aterrados en la columna cayendo al pozo del muro en que yo sé que ella le hacía esconder sus ojos
QUE BESA
Sucede en esta mujer que besa aquellos labios
algazara el sentir de su rostro en la maraña de ella y se va camina calles en que nada sucede mientras siente que vive
que ama a quien ama
y nunca dirá quien besa sus labios
TANGO SOBRE LOS PUENTES
El sugiere gentil abrir la puerta
ella responde cariñosa enlazando el gesto al suyo
dice palabras de un idioma aprendido en el argot del silencio
contienen las miradas del mundo en sus ojos por un instante
el mundo son las pupilas que se miran haciendo viajes por las cuencas del texto en que parpadean luces de una ciudad sin nombre
Armar y desarmar el cariñoso nudo
bailar de memoria dando giros al bandoneón de un país que no existe es lo que hacemos
las siluetas buscan en el zigzagueo del paso caminos para
llegar a sus ojos
su cara contra la suya
el brillo de sus labios cortados con filos de noches penitentes que hieren en otros brazos su amor de luna
sobre los puentes la escena
ellos bailan apasionados
desterrados del mundo
por eso cuando les vemos
pareciera que él sugiere gentil abrir la puerta
ella responde cariñosa enlazando el gesto al suyo
CHILOÉ
Transcurre mirar
ver es el velo de agua colgado al paisaje verde
en la amplitud de sus matices
el día existe para nosotros en las afuera de la ciudad de Castro
Naiman se llama la mujer que nos retrata en silencio en sus ojos
desploma con trazos elementales el decir de las cosas
anudándolas a ellas mismas
ella es la memoria del mundo que vemos en el paisaje
el paisaje son sus juegos de niña
el bosque nos interna en tupidos cuerpos dichos en la risa de un sol detenido en la espesura de sus formas
besamos canelos en la ruta
nos sentamos al fuego para mirarnos
entre ojos hablamos
el tiempo huye en nuestras manos
hablamos entonces de quienes no están
habla el padre de esta mujer en su boca y existe
miramos curiosos palabras en el relato breve de quien nos habla
son otros los que hablan distantes a nuestras palabras
parecen decir lo mismo
caminamos por el bosque
los árboles cuentan historias
antiguas como su viaje al cielo de la luz
las huellas del tiempo son su erosión en nuestras manos
el ángulo del viento
el surco del agua
caminar sobre las hojas
el perfume de la hierba
Naimán es su nombre Nercón se llama el monte
sus padres dejaron las casas sobre las piedras
para llevarse consigo el fuego a la vida
otras miradas nos llevan al túnel vegetal que transitamos para despedirnos
los árboles eran el secreto atravesado
el pórtico fue perdernos del tiempo
el túnel la eternidad
LA NAVE EN SU VIAJE
a los kaweshkar
Entramos con giros en el pórtico de la noche
cubrimos nuestros pasos con pieles
para dejar en nosotros las huellas del camino
bailaron sobre la nave siluetas
de un mar violento
la noche despliega matices para construir su memoria
en todos los recuerdos estábamos danzando nuevamente
bajo la sombra del acantilado
Un pequeño fuego alumbra el título La nave en su viaje
y son ellos o soy yo escribiendo los que sentimos fríos en la intemperie
de la piel esperando amanecer el mundo
Quebrada la lluvia en el paisaje de ojos rasgados
pequeños fuegos encienden estrellas sobre la nave
hablar de quienes perdieron su voz es nosotros mismos
diciendo el nombre de las cosas de otro modo
con el roce de aires fríos en el fuego de los labios
la torpeza de mano
mi cuerpo modelando el suyo
el viento mueve embravecido la nave
las olas sostienen el brillo de ojos en la escena
no siempre hacemos lo que queremos
no siempre podemos hacer lo que queremos
La ola insiste en el severo acantilado
ellos pierden la voz sobre la nave
los canoeros navegan en silencio
solitarios en su fuego
Sobre la nave
la torpeza de mi voz
y la suya perdiéndose para siempre
bajo el severo acantilado de la noche
SOBRE EL BANQUETE
Sin saber quienes somos los que vamos
ellos dibujan señas encienden leños
presumen con humo palabras al pasar
Frío en el rostro
cruzo estaciones sin decir más de lo que ven mis ojos
y a pesar de aquello secretamente
no dejo de dar luz al árbol que hubo en aquellas brazas
amanecer es lo que observo
sombras son las que sucumben al repliegue en quien huye la noche
llevan en su prisa derrotas
la nuestra como la más de todas
son ellas en quienes guardan los abatidos silencios
míos el de un país sin mundo
nada de esto profesa lo que alguna vez nos hizo jóvenes en la ciudad
Entre mapas cantos que hablan en otras voces
rumbos venidos de algún lugar
somos quienes estremecen la escena rebelde de las calles
hemos de insistir en estaciones que se han marchado
plazas quedadas para alumbrar la prisa de su abandono
no es esto una pérdida total
es olvido es cierto
el paisaje se desdibuja
aunque escribir sea asir las pláticas de la memoria
hálitos en que el mundo besa la noche a pesar de las derrotas
mira oscura por nuestros ojos para sugerir estrellas
mundos resarcidos parlamentos de antiguos banquetes
donde ella hablará con los labios de él
dirá su amor a otros hombres
guardará silencio del mío
sumará deseos lejos de la multitud.
Todas las razones del viaje están en aquellos leños
que humean al pasar de nosotros
historias todas puestas sobre un mapa que ha de existir.
CUMBRE
cruza sinuoso las calles
pinta risas en la antigua copa del sombrero de un otoño señorial sigue rastros como un beduino en el suelo del mundo
alegre interroga aquellos ojos que siguen
el velo alegra en su vaivén de la ventana soleada
En la comarca el mismo sube ensortijado los cerros del puerto
inunda con voces los decires del mar
me sugiere voces dicen más de lo que yo sostengo sobre la vida
reclama alegrías al severo gesto de mí frente
juega en mis cabellos antes que yo cite versos
son más que la estética antojadiza del tiempo
nosotros no hemos dejado de pensar en la premura que llevan
sus escritos dejados en esta mujer
ella nos responde con secretos latidos
son suyos están en sus manos en sus pechos enaltecidos
multiplicándolos
por eso hemos sido invitados al banquete
al fruto de esta mesa
a sus cariños para escuchar
decir todo lo que sentencia un suave viento
en la boca de esta mujer .
MEMORIAS
Ella no supo cómo decir lo que sentía
sin dañar todo lo que amó
este envejecido parque le recuerda árboles crecidos del sólo misterio del tiempo
escritos en los que deja silencios cuando presiente latir su cuerpo tras aquellas retinas que no dejan de mirar
Aquí una metálica escena el sol exuda fuegos
dibuja el tránsito inmóvil de los astros sobre las contenidas aguas de la fuente
las plazas esculpen el paso de la multitud
poemas de una comarca que no deja de existir
Todo lo que guarda esta tierra son nostalgias de un bosque
pájaros que llevan nuestras huellas al camino
un recuerdo de nosotros mismos cuando seriamente armamos o desarmamos diseños en las aceras de aquellos días
ella no supo como decir
pero sus manos
dejan una leve tibieza
en la memoria
del texto
que escribo
UTOYA
De no haber existido el tiempo para que nada hubiera transcurrido en esas horas
haberlo predicho
leído en los oráculos
en los granos del fondo de la taza
algún indicio algo para no decir que es un hecho cierto
que disparaba repetidamente por los cuerpos
por los sueños de esa mañana
acribillados dispersos malheridos
como decirlo pero lo que indigna es decirlo de alguna forma
porque no hay palabra
somos nosotros desplomados también en esa muerte
muerte sobre nuestras sombras
palabras desangradas hasta perder la vida
vacías en el mundo sin preguntar a quién o por qué
y a pesar de aquello
siempre está de más cuando la escena daña la retina
NOSTALGIA
Nadie se va para siempre de nosotros
quedan cariños en casa
vagabundos los sueños buscan hendijas en el pórtico del jardín que prometimos
no somos ajenos a lo que dicen sus ojos
lo podemos creer o no pero embriaga de cariños su voz
mientras cruza las calles de la ciudad
Mis brazos un día quisieron olvidar el mundo
a veces él nos olvidó como si en ese juego nos pudiera ignorar
las flores en el árbol vuelven con la nostalgia a sus ramas
Son las memorias que ven hendijas en el párpado
del bosque que habita esta ciudad
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